Qué es la miopía alta y sus riesgos
Se considera miopía alta a partir de las -6 dioptrias, aunque el riesgo ocular real se concentra en miopías de -8 o más. El ojo miope alto es más largo de lo normal, lo que estira las estructuras internas (retina, coroides, vítreo) y las hace más vulnerables a complicaciones como el desprendimiento de retina, la degeneración macular miópica y el glaucoma.
Es fundamental que los pacientes con miopía alta se controlen periódicamente con examen de fondo de ojo, incluso si no tienen síntomas. Muchas lesiones de retina que predisponen al desprendimiento pueden tratarse preventivamente con láser de argón.
Opciones quirúrgicas para la miopía alta
En miopías de -6 a -10 con córnea adecuada puede considerarse el LASIK, aunque los resultados son menos predecibles que en miopías bajas. La alternativa con mejor perfil de resultados en miopía alta es el lente fáquico de cámara posterior (ICL): se implanta un lente adicional delante del cristalino natural sin extraerlo, corrigiendo la miopía sin tocar la córnea.
En pacientes de más de 45-50 años con miopía alta y presbicia asociada, el reemplazo refractivo de cristalino con lente multifocal es la opción más completa: corrige simultáneamente la miopía, la presbicia y previene las cataratas futuras.
Controles indispensables en la miopía alta
Los pacientes con miopía alta deben hacerse un examen de fondo de ojo con dilatación al menos una vez por año. Si aparecen síntomas como aumento brusco de moscas volantes, destellos de luz o pérdida de visión periférica, deben consultar urgentemente: pueden ser signos de una rotura o desprendimiento de retina.
En Consultorios de Ojos Castillo evaluamos el fondo de ojo con retinografía digital y OCT cuando está indicado. Si hay lesiones que lo requieran, realizamos fotocoagulación láser preventiva para reducir el riesgo de desprendimiento de retina.
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