Lo que realmente pasa en el quirófano
La cirugía de cataratas se realiza con anestesia tópica: solo gotas en el ojo. No hay inyecciones, no se duerme al paciente, no se inmoviliza la cabeza con aparatos. El paciente entra caminando, se recuesta en la camilla y el procedimiento dura menos de 10 minutos.
Durante la cirugía el paciente percibe luz brillante (generalmente celeste o naranja) y puede sentir algo de presión. No siente dolor. Hay música de fondo y el médico habla con el paciente durante el procedimiento para tranquilizarlo. Al terminar, el paciente camina solo hasta la sala de recuperación.
Las preguntas más comunes antes de la cirugía
La pregunta más frecuente es: "¿Qué pasa si me muevo o parpadeo?" El cirujano tiene herramientas para controlar cualquier movimiento inesperado y el procedimiento está diseñado para este escenario. Además, los nervios hacen que la mayoría de los pacientes se queden sorprendentemente quietos.
Otra preocupación es "¿y si me duermo o tengo tos?" El paciente recibe medicación relajante si lo necesita y el médico adapta el procedimiento a cualquier eventualidad. En 20 años de cirugías de cataratas, los cirujanos experimentados han visto de todo y saben cómo manejarlo.
Cómo prepararse mentalmente
La mejor preparación es la información. Pedile al médico que te explique cada paso del procedimiento antes de que ocurra. Saber qué vas a percibir (luz brillante, presión, sonido del equipo) es mucho menos aterrador que experimentarlo sin anticipación.
Si la ansiedad es muy intensa, podemos indicar una medicación relajante oral antes del procedimiento. No te quedes con el miedo solo: contáselo al médico en la consulta preoperatoria para que tome las medidas necesarias y puedas llegar al día de la cirugía con más tranquilidad.
Pedí una consulta en Rafael Castillo. Atendemos PAMI y particulares.