Primer día: sorpresa visual
Al salir del quirófano la visión puede ser algo borrosa por el lubricante usado durante la cirugía. Al día siguiente, en el control postoperatorio, la mayoría de los pacientes ya nota una mejora visual importante. Es frecuente escuchar "no sabía que veía tan mal" cuando el paciente descubre cuánto mejor ve con el ojo operado.
Los colores pueden parecer más brillantes y saturados, especialmente el azul. Esto es normal: el cristalino envejecido tenía un tono amarillento que filtraba la luz azul. El lente intraocular transparente restaura la percepción natural de los colores.
Primera semana: adaptación
Durante la primera semana puede haber fluctuaciones en la visión, algo de sensación arenosa y lagrimeo. La visión puede cambiar a lo largo del día dependiendo de la presión ocular, el estado de los colirios y la inflamación residual. Todo esto es normal y transitorio.
Si se operó un ojo y el otro no, puede haber sensación de desequilibrio visual o molestia al usar los anteojos anteriores (que ya no corrigen bien el ojo operado). Es normal y se resuelve cuando se opera el segundo ojo o cuando se actualizan los anteojos al alta definitiva.
Semanas 2-6: estabilización
La visión continúa mejorando y estabilizándose. Hacia el final del primer mes la mayoría de los pacientes tiene una idea clara de cuál será su resultado visual final. La estabilización completa se confirma con el control de las 4-6 semanas.
En el alta definitiva, si hay una graduación residual que necesita corrección (lo más frecuente con lente monofocal es una pequeña graduación para leer), se prescribe la receta de anteojos definitiva. Con lentes multifocales o trifocales, la gran mayoría de los pacientes sale del alta sin receta.
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