Cómo funciona el lente multifocal
El lente multifocal divide la luz que entra al ojo en varios focos simultáneos: uno para lejos y otro para cerca (bifocal) o con un foco adicional para distancias intermedias (trifocal). El cerebro aprende a seleccionar el foco más útil según la situación, proceso que se llama neuroadaptación.
A diferencia del lente monofocal que forma una imagen nítida solo a una distancia, el multifocal sacrifica algo de contraste para ganar amplitud de visión. En condiciones de buena iluminación la diferencia es mínima, pero con poca luz puede notarse algo más.
Ventajas y limitaciones reales
La principal ventaja es la independencia de anteojos: entre el 85 y el 95% de los pacientes no usa anteojos para ninguna actividad cotidiana. Esto incluye leer el celular, trabajar en la computadora, manejar y practicar deportes. La comodidad visual gana en independencia.
Las limitaciones más frecuentes son los halos y el deslumbramiento nocturno, especialmente en los primeros meses de adaptación. La mayoría de los pacientes se adapta en 3 a 6 meses y los percibe como molestos pero tolerables. Un pequeño porcentaje no tolera estos fenómenos, por eso la selección del candidato es clave.
Candidatos ideales para el lente multifocal
Los mejores candidatos son pacientes con cataratas sin enfermedades retinales ni del nervio óptico, con miopía o hipermetropía moderada y motivación real para prescindir de anteojos. Los pacientes que manejan mucho de noche o trabajan en condiciones de poca luz pueden preferir el lente EDOF, que genera menos halos nocturnos.
No son buenos candidatos para lentes multifocales: pacientes con glaucoma avanzado, degeneración macular, retinopatía diabética significativa, astigmatismo corneal irregular o alta dependencia emocional de la visión nocturna de máxima calidad.
Pedí una consulta en Rafael Castillo. Atendemos PAMI y particulares.